Un puntito más al zurrón es la mejor conclusión que se puede sacar del encuentro del sábado ante el aguerrido Oiartzun y que acabó con empate a 1. Galder en los últimos suspiros de la contienda consiguió la igualada para nuestros colores  frente a un rival muy, pero que muy intenso en su juego.

El reparto de puntos fue lo más justo a tenor de los visto sobre el irregular césped guipuzkoano ya que ninguno de los dos equipos hizo los méritos suficientes como para haber ganado. Los locales comenzaron la contienda muy fuertes y concentrados, mientras que a nuestros chavales les costó entrar en juego y hacer uso de sus mejores bazas y calidad.

Durante la primera parte, con todo,  hubo un par de jugadas claves que pudieron haber variado el sino del partido. La más reseñable un derribo a Agüero, que el línea fue el único que interpretó que se había tirado. Nuestro extremo se marchaba sólo hacia la portería. Bonilla, sin suerte, también tuvo la ocasión para marcar.

 

No era el día y pronto quedó de manifiesto. El partido contra el  Zalla se presentaba como una oportunidad para calibrar la verdadera fortaleza de nuestro equipo. Una excesiva ayuda arbitral conllevó el abultado castigo a nuestros chicos,  y una fácil victoria encartada.

El partido comenzó muy dinámico y las ocasiones por ambos bandas se alternaron hasta que una volea desde fuera del área tras varios rechaces después de un córner, llevaría el esférico al fondo de las mallas moradas por la mismísima escuadra. Corría el minuto 15 y ya antes Asier había tenido en sus botas la ocasión de adelantar a los locales en el marcador.

El 0-1 se antojaba como un resultado posible de asimilar y de remontar. Diez minutos después en similar jugada a la del gol blanquiazul, Asier volvía a tener una inmejorable ocasión para batir la meta visitante. En esta ocasión tampoco el balón quiso entrar  y el encuentro entró en una fase de contención con un equipo local que buscaba y buscaba la meta rival sin éxito.

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